¿Qué quieren los transportistas en Santa Lucía?

Por: Isabel Arvide

Ciudad de México.- Los militares no pidieron construir un aeropuerto. No tienen, ni tuvieron ninguna injerencia en la decisión presidencial. Simplemente, como hacen siempre, cumplen órdenes.

La hazaña de terminar en tiempo es, siempre, una preocupación. Un reto que tienen obligación de resolver de la mejor manera. A eso se dedican.

Con el agregado de la carga política implícita. Que no guarda la mínima relación con el uniforme o con su trabajo. Simplemente les tocó llegar a un sitio donde las miradas de la sociedad están prejuiciadas. Y por tanto lo que se haga, lo que se comunique, lo que tenga relación con la construcción del nuevo aeropuerto General Felipe Ángeles, está inserto en un terreno viciado, de comparación, de escándalo.

Es en este contexto, totalmente ajeno a la voluntad de los ingenieros militares constructores, que los transportistas hicieron una manifestación en días pasados. El general Gustavo Vallejo ha tenido que confrontar sus “exigencias”, que explicar una y otra vez las razones de austeridad, sin éxito. Los señores quieren un precio que está por encima del mercado. Que corresponde a otros tiempos y otros intereses.

Para conseguir este sobreprecio están dispuestos a todo. Son expertos en chantaje y, también, en mentir. Eso fue lo que hicieron. Declaraciones contra los ingenieros militares que por disciplina se han quedado callados.

En la construcción del aeropuerto General Felipe Ángeles, en la base aérea de Santa Lucia no hay espacios ni vocación para la corrupción. Cada paso, cada compra que se hace tiene controles y controles y controles internos. A eso hay que agregar la intencional supervisión civil. Se trata de la obra del sexenio, en un gobierno de honestidad cantada, de austeridad proclamada.
Los ingenieros militares no quieren otra cosa que hacer su trabajo que es, precisamente, construir. No les gusta la política ni los reflectores, al general Vallejo menos que a cualquiera de sus subordinados.

Por eso no contestaron personalmente a las graves acusaciones, sin sustento alguno, de los transportistas.

La moneda está en el aire. Y corresponde a otros ámbitos de la autoridad, tanto civil como militar, la decisión de si van a ceder al chantaje de los transportistas y con esto aumentar los costos de la construcción. Por lo pronto al general Vallejo y a sus hombres les toca poner la cara para recibir los jitomatazos…

¿Hasta cuándo? Hasta que el comandante supremo lo ordene, hasta que decida poner un alto a los chantajes y mentiras de quienes solamente buscan lucrar.

Isabel Arvide / @isabelarvide / EstadoMayor.mx

 

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.