Outsourcing…

Por: Nicasio Fonseca Munguía

Por culpa de AMLO “desaparecerán miles de empleos mal pagados y sin prestaciones sociales …”

Outsourcing … acusando mi ignorancia del inglés, la palabrita me causó extrañeza desde hace varios años cuando supe que gracias a la misma se subcontrataba personal, quitándole a las empresas la responsabilidad legal, social y financiera respecto a determinado renglón del tema laboral; dicho de otra manera, para seguir fregando al fregado, o sea, al trabajador asalariado.

Según reciente información de las autoridades en la materia, con el outsourcing “malo” se evaden al fisco un promedio de 25 mil millones de pesos anuales, afectando igualmente derechos que la Constitución y la Ley Federal del Trabajo otorgan a quienes en esencia, constituyen un elemento importante para generar la riqueza.

Como muchas cosas en este país – casi mágico – el outsourcing, al igual que el colesterol, puede ser bueno y puede ser malo; bueno, cuando las empresas recurren a la subcontratación de personal para cumplir compromisos que por su naturaleza requieren el apoyo de elementos externos a su nómina, recurriendo a través de este modelo de manera excepcional y cubriendo la actividad laboral con todas las prestaciones de Ley.

El outsorcing “malo”, como el colesterol malo, afecta la salud económica del país y en particular del trabajador, al pagar salarios por abajo de la Ley, sin derechos y prestaciones sociales como IMSS, aguinaldo, utilidades, vacaciones, antigüedad, etcétera; es en esencia, la explotación del trabajo y mano de obra en un país donde los derechos se aplican de acuerdo al mejor postor ¿ o se aplicaban ?.

Hoy, que se pretende hacer efectiva la Ley Federal del Trabajo evitando la evasión fiscal y la explotación laboral, surgen “los defensores de los trabajadores” aduciendo que penalizar esta práctica laboral nociva, es atentar contra las fuentes de empleo de por sí escasas y que por culpa de AMLO miles, millones de empleos se perderán en los siguientes años.

El “Outsourcing malo”, lo podemos ver y conocer diariamente en las oficinas del sector público y privado, clínicas-hospitales, instituciones de educación, etcétera, de manera especial en las áreas de seguridad e intendencia, donde el trabajador además de no hacer derechos de antigüedad, percibe salarios muy por debajo del sueldo nominal que cobra su empresa… de las prestaciones, ni hablar.

El verdadero “negocio” en la relación capital y trabajo, es que ambos elementos ganen, toda vez que si el capital, en aras de sus intereses, explota la fuerza laboral a costa del bienestar del trabajador restándole de sus percepciones legales la parte que le corresponde por Ley, la misma se convierte en una relación desigual y por lo tanto inhibidora del desarrollo social.

Muchas protestas empiezan a surgir como consecuencia de la acción institucional de la 4T, para evitar; uno, la explotación del trabajador al no cumplir el patrón con la Ley respectiva; dos, la evasión fiscal, toda vez que al no registrar por Ley a sus trabajadores, la expresa se convierte en evasora fiscal … y tres; mantener el “Outsourcing malo”, como “el colesterol malo”, impide el mejor desarrollo del país, toda vez que los trabajadores deben percibir de manera estricta el salario y las prestaciones que por Ley les corresponde… lo contrario es explotación y esto, en pleno siglo XXI, resulta no sólo contrario a derecho, cuanto de un canibalismo capitalista tal, que nada significarían las luchas históricas para la reivindicación social del trabajador … ¿No cree usted?

 

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