¿Tienen madre los políticos corruptos?

Por: Nicasio Fonseca Munguía

El caso Emilio Lozoya nos mueve a reflexionar sobre un tema por demás sensible y es ¿hasta qué punto las madres, padres, hijos o esposas de los funcionarios corruptos, tienen conocimiento o participan en la desviación ilícita de recursos públicos puestos a su nombre?

En el caso de Karime Macías, esposa de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, nos queda claro su nivel de complicidad, como igualmente el pacto con el peñismo para liberarla de cualquier responsabilidad penal a cambio de la maquinada entrega del político veracruzano, pero … en cuanto a Emilio Lozoya, difícil aceptar que su señora madre se haya prestado a validar las corruptelas de su hijo, mismas que hoy la tienen con un pie en el avión para extraditarla de Alemania donde se encuentra detenida.

La señora Austin, como todas las madres del mundo -bueno, casi todas- suelen ser ejemplo de valores éticos y morales, mismos que inculcan a sus hijos con la esperanza de formar personas honestas, a fin de que lleven una vida útil y productiva para la sociedad y su propia familia, por lo que más nos inclinaríamos a pensar que el ex Director de Pemex y ex amigo de Enrique Peña Nieto, de manera irresponsable tomó el nombre de su progenitora para encubrir la riqueza mal habida sin pensar en las consecuencias hacia el ser más querido.

Históricamente, nuestro sistema político ha excluido de responsabilidad penal a los familiares cercanos del político caído en desgracia, respetando incluso la riqueza acumulada de manera indebida, al grado que solo un porcentaje mínimo es lo decomisado y en el peor de los casos el bien o la fortuna identificada como parte del erario público; ello, por supuesto, aplicable de manera exclusiva a quienes por alguna razón cayeron de la gracia del poder político en turno; dado el nivel de impunidad que prevalece en nuestro sistema político, los ejemplos escasean, pudiéndose contar con los dedos de las manos, pero ahí están en nuestro pasado reciente Duarte, Padrés, Yarrington y por supuesto, Eugenio Hernández.

¿Tienen madre los políticos mexicanos? Por supuesto que sí, aunque visto desde la perspectiva de la función pública y en un sentido figurado, bien pudiéramos asegurar que pareciera lo contrario, al utilizar su nombre solo para encubrir legalmente sus sinvergüenzadas, colocándolas, como en el caso de Lozoya Austin, a un paso de la cárcel y eso… literalmente, en verdad es no tener… ( pa’que no se vea tan feo ) … ¡Progenitora! ¿No cree usted?

 

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