Malos ejemplos

Por: Mario Vargas Suárez

 

Para la burocracia este 29 de julio, oficialmente concluyó el periodo vacacional de verano y los trabajadores de los tres niveles de gobierno y hasta los titulares de los noticieros periodísticos de la pantalla chica y de los periódicos nacionales, reanudaron labores.

Tradicionalmente los comunicadores vacacionan porque no hay noticias o las que surgen pareciera no tienen trascendencia, alguna teoría dice que las noticias importantes las generan los funcionarios y son las que “venden”, pero si ellos salen de vacaciones, no hay venta.

Ese es una óptica y no siempre es del todo cierta, porque la historia ahí está, las buenas y malas noticias surgen en el momento menos esperado y en cualquier contexto social, financiero, deportivo, etc.

Por lo pronto las calles adyacentes a los edificios públicos nuevamente se ven abarrotados con los autos -nuevos, semi-nuevos, nacionales o americanos, con placas nuevas o de otros sexenios- de los empleados que regresan a la chamba, al quehacer de las oficinas.

Vale la pena comentarle que recién leo que un pequeño beisbolista de seis años de edad, en EU, en un partido se molestó con el ampáyer central y sin medir las consecuencias reclamó la actitud del adulto.

En el video se aprecia al pequeño deportista que muy seguro de sí, camina hasta la parte posterior del montículo del pitcher e intercambia algunas palabras con el ampáyer central. Como no resultó el reclamo del infante, éste aventó arena al calzado de la autoridad. Consecuencia: el menor fue expulsado del partido.

La polémica se originó en redes sociales por la medida ‘excesiva’ del adulto contra el menor. Las opiniones fueron muy divididas.

En este sentido tengo la certeza de que todo tipo de juego permite a los participantes el aprendizaje de reglas y desde luego a aceptar las determinaciones de quienes en ese momento la hacen de jueces, árbitros o como guste llamar.

 El video referido debe ser una lección de vida que el infante debe asimilar para aprender a controlar sus emociones y, en su caso, aprender a protestar adecuadamente, con las pruebas y puntos de vista que considere. Es formación.

La escena trajo a mi mente un juego local del Rey de los Deportes en el Parque de béisbol Infantil, Enrique Cárdenas González, ubicado en la capital de Tamaulipas y donde recientemente se llevó a cabo un Torneo Infantil de este deporte.

La final enfrentó a dos equipos fuertes, uno de la frontera y el otro de la capital del estado que por cierto se conocen bien de otros eventos estatales.

El caso es que los fronterizos peloteritos abrieron el Torneo de referencia con un triunfo sobre los victorenses, pero por esas circunstancialidades del deporte la final enfrentó nuevamente a Reynosa y a los de Santa María de Aguayo.

El triunfador jugará en el Torneo Nacional en la capital del país en septiembre próximo.

Sorpresivamente los de casa empataron a una carrera y más sorpresas que los de Reynosa se llenaron de errores de tal forma que permitieron que poco a poco entraran carreras a favor de los verdes-amarillos locales, con un marcador final de 14-1.

El enojo llegó a tanto de varias mamás, que el ampáyer central se vio obligado a expulsar del parque a una señora que con su actitud no solo ofendía a la porra local, sino a los pequeños deportistas que buscaban incrementar su triunfo.

El mismo entrenador y guía de los niños victorenses también recibió ofensivos comentarios de esa señora reynosense, quizá mamá de algún jugador, pero que a todas luces fue un mal ejemplo para los pequeños de ambos equipos.

No conforme, la expulsada pidió permiso a una vecina del Parque de béisbol Infantil y desde la azotea de ese domicilio particular, continuaba gritando ofensivas frases a los jugadores locales e incitando a los pequeños peloteros de la frontera para agredir a los otros.

Es una pena que en el deporte infantil se presenten ese tipo de conductas, porque, insisto, aprender un deporte permite la formación mental de los jugadores, porque como en todo, el deporte se basa en reglas.

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