Amargo despertar

 

mario-vargas-suarezPor: Mario Vargas Suárez

Los momentos, los instantes llegan. Es una regla implacable: No pasan.

Millones de personas en Gringolandia y en nuestro México sufrieron un nuevo embate del neoyorkino Donald Trump, presidente de E. U., cuando entregó la iniciativa de ley al Congreso de aquél país y terminar con el programa Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA).

Se sabe a grandes rasgos es que en ese programa fue creado por el presidente Barack Obama en su administración, que buscó la regularización migratoria de aquellos latinos que llegaron siendo niños a Estados Unidos y a la fecha trabajan y estudian.

Lo fuerte del asunto es que el ‘copetitos’ Trump cumpliendo su promesa de campaña, prácticamente expulsa de territorio norteamericano a más de 800 mil beneficiados que estaban protegidos migratoriamente.

Se habla de que más de 600 mil de los DREAMERS -soñadores- como se les conoce a los latinos inscritos en este programa, son mexicanos, lo que representaría, de entrada, un muy serio problema para las autoridades aztecas.

Adicionalmente se ha escuchado que las edades de los dreamers varían entre los veinte y treinta y tantos años, lo que supone un gran número de ellos son casados y con familia, lo que rompería lazos consanguíneos puesto que los primeros serían deportados a su nación de origen, pero ¿Y las parejas y los hijos?

El tema es muy complicado, aunque los noticieros de México y de los Estados Unidos han dicho que los legisladores de ese país y tienen prácticamente seis meses para resolver.

La lectura que tiene la estrategia migratoria del magnate presidente al dejar el asunto en manos del Congreso Estadounidense es porque imagina la dimensión del conflicto y él mismo, ante los ojos de todos, se lava las manos al orillar a los legisladores para que ellos decidan el destino de estas 800 mil almas y sus familias que hayan formado.

Desde luego que el expresidente Obama criticó fuertemente la decisión anunciada por el Fiscal General de poner fin al programa que protege a los dreamers de la deportación, por lo que activistas que acompañan a los dreamers, protestan por diversas ciudades del país para mostrar su rechazo.

Se sabe que en Washington, Nueva York, y otras ciudades, han anunciado una demanda migratoria al gobierno de Donald Trump por esta medida.

Los principales puntos que el presidente Trum señala sobre DACA, es que a partir de ayer 5 de septiembre, no se pueden presentar nuevas solicitudes de ingreso al programa y los dreamers que solicitaron la protección hasta ayer, su solicitud será procesada con normalidad.

Sin embargo, cualquier dreamer cuyo permiso caduque entre el 5de septiembre y el 5 de marzo de 2018 podrá renovarlo, pero deberá realizar la solicitud antes del 5 de octubre, por lo que tiene solo un mes para pedir el nuevo permiso.

La advertencia dura es para aquellos hispanos beneficiados con el DACA y que su permiso finalice más allá del 5 de marzo de 2018, porque no podrán volver a renovarlo.

El discurso de Donald Trump dirigido al Congreso de su país es que se apronten a buscar una solución legislativa, aunque la tarde de ayer mismo dijo que siente un “gran amor” por los jóvenes inmigrantes que se benefician de DACA.

Como si nadie supiera, el presidente norteamericano insistió que en los próximos seis meses seguirá vigente DACA con el fin de darle tiempo a ambas cámaras del Capitolio para legislar en torno a una medida más permanente para los cientos de miles de jóvenes afectados por su eliminación.

Finalmente le comento que existen muchas dudas sobre el actuar del Congreso gringo para que apruebe una legislación que favorezca a los dreamers, especialmente porque no ocurrió en el pasado cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo y por el hecho de que 2018 es un año electoral y los temas migratorios generan mucha polarización en los votantes.

Cierro este espacio para preguntarle a usted sobre las repercusiones que esto implicaría para los mexicanos y su gobierno, particularmente en tiempos para elegir legisladores federales, gobernadores, alcaldes y presidente de la república.

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