SER ADOLESCENTE EN MÉXICO

 

Gerardo-Flores-SanchezPor: Gerardo Flores Sánchez

Pese a que México se encuentra en un proceso de envejecimiento poblacional, con un 10% de mexicanos que tienen 60 y más años de edad, nuestro país es realmente joven y existe todavía una considerable población infantil. Por lo tanto no somos todavía un país de viejos, ni mayoritariamente de adultos maduros; sino de niños, adolescentes, jóvenes y adultos jóvenes. Un país jovial, que como tal reboza de inquietudes, demandas, sueños, aspiraciones y de una energía dispuesta a aplicarse en las mejores causas.

En Tamaulipas la situación es similar, pues en el año 2010, casi la mitad de su población tenía menos de 26 años. Así mismo, todavía la población infantil de menores de 16  años tiene una participación muy importante (37.5%) en la población total.

Si consideramos que en general, hasta los 15 años una persona, requiere de cuidados y apoyo de su familia o de otros adultos, entonces podemos apreciar la magnitud del trabajo que los padres, el Estado y la sociedad tenemos bajo nuestra responsabilidad.  Si a los niños, sumamos el 9% de los adultos mayores (en 2010), el porcentaje de población dependiente, asciende al 46.5%, casi la mitad de los tamaulipecos. Y si incluimos también a los adolescentes, que son sostenidos por sus padres en sus estudios, y a los llamados “ninis” que no estudian, ni trabajan, pero consumen los recursos familiares y sociales, el porcentaje de población dependiente asciende al 55.5%.

Teóricamente la mitad activa y productiva de la población mantendría a la otra mitad dependiente; pero la realidad es que muchos dependientes menores de 19 años, ya trabajan y por otra parte, hasta el 70% de los adultos mayores no han decidido o no han podido dejar de trabajar por sus necesidades económicas.

El cambio demográfico de México a partir de los años setentas y que se consolidó en los noventas, aportó lo que se conoce como “bono demográfico”, que es la potencial ventaja productiva que da el disponer de la extraordinaria fuerza de trabajo de una considerable población joven. Las variables demográficas se alinearon para dar a México una gran oportunidad para el despegue de su desarrollo económico social.

La crisis financiera de 2008, que empezó en EEUU y  arrastró al resto del mundo afectó drásticamente esta expectativa

En ese contexto de desaceleración económica, Vicente Fox propuso su fórmula de salir del desempleo con “changarros”, es decir con el empleo informal. Luego Felipe Calderón recogiendo la demanda social de trabajo, se autodefinió desde su campaña política hacia la presidencia, como el presidente del empleo. Tampoco él, pudo cumplirle a los millones de jóvenes dispuestos a educarse y ponerse a producir la riqueza que tanto necesita México.

Ahora en la administración del presidente Peña Nieto, el pacto por México y el gran conjunto de reformas estructurales, levantaron nuevamente la expectativa de los adolescentes por encontrar caminos para su formación académica y de los jóvenes para su incorporación activa y bien remunerada en una economía nacional en despegue.

Desde luego que tal despegue, aunque depende en gran parte de variables económicas del entorno internacional, sobre todo de que se consolide la recuperación de EEUU, importa mucho que todos los sectores hagan la tarea que les corresponde a nivel nacional.  México cuenta con políticas públicas en favor de los jóvenes, incluyendo los niños y adolescentes, que dan prueba de que existe voluntad política.

En ese sentido, la Secretaría de Salud de Tamaulipas, está realizando desde el día 21  de septiembre la Semana Nacional de Salud de la Adolescencia, con un amplio paquete de acciones preventivas, que de manera activa llevan hasta los adolescentes lo que de manera permanente ofrecen las unidades médicas fijas, los módulos de atención al adolecente y las brigadas móviles, todos los días del año. La intención es de fomentar en ellos, estilos de vida saludable que los protejan y les permitan dar una respuesta positiva a su entorno, aunque este pueda ser no favorable. Su lema es “ser adolecente es bueno, pero adolescente sano, mejor”. Si a este trabajo del sector salud se le suma el del educativo, laboral, el de desarrollo social, el cultural, el deportivo y otros más, el impacto necesariamente será a la medida de lo que se necesita para que ser adolecente en México sea como un premio y no como un mal sueño.

De verdad que nuestros adolescentes, se merecen un buen presente. Hace tiempo que se lo venimos debiendo.